La Vanguardia (16/04/2018).- Así que tú te dedicas a la filosofía?”. Responder que sí, que uno se dedica a la filosofía, habitualmente genera sorpresa, curiosidad o extrañeza. “¿Todavía hay gente que se dedica a eso? ¿De qué vivirá?”. Debo confesar que siempre me da reparo decirlo con estas palabras (“sí, me dedico a la filosofía”), porque más bien considero que he tenido la fortuna de poder emplear horas en el estudio de esta disciplina, su historia y sus protagonistas –lo que, obviamente, no convierte a uno en experto en nada…

 

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